
Tal como les adelantábamos, aquí va el primer regalo de aniversario. Se trata de otra de esas cosas raras y que no conoce ni Dios, pero que tanto me gustan a mí. En esta ocasión es aún más especial, pues la autora no es cualquier artista random ni un one-hit wonder, no señor. Se trata de la mismísima Rumiko Takahashi, creadora de tantas obras reconocidas a nivel mundial como InuYasha, Ranma ½ (les recomiendo ver el remake, que está actualmente en emisión), Urusei Yatsura, Maison Ikkoku, RINNE ¿Y dónde está mi RINNE, Búho? 
, entre otras. El presente OVA nació como un one-shot recopilado en los Rumic World y adaptado a animación antes incluso de que Takahashi publicara sus series más famosas, para que vean lo antiguo que es.
La versión disponible proviene de un LaserDisc, que es una especie de «eslabón perdido» entre el VHS y el DVD (antes muerto que reconocer al VCD como un estándar válido). Era un formato «superior» al VHS, pero tenía varios problemas: el tiempo de grabación era muy limitado, eran más caros, había que «darlos vuelta» como los casetes y, para colmo, eran cómicamente gigantes. Al final, la gente prefirió quedarse con los VHS hasta la irrupción de los DVD, sin embargo, en algunos mercados sí fueron populares, como en Japón.
Otra cosa a aclarar es que somos conscientes del horrible trabajo de desentrelazado hecho en el video, y que está a 60 FPS. Pero, según la gente de Orphan (a quienes les robamos todo el material), esto fue lo mejor que pudieron hacer, pues la fuente era una «maraña de frames fundidos». Y entre este rip y el rip de un VHS, obviamente íbamos a preferir este. No es perfecto, pero peor sería no hacer nada y dejar esta obra en el olvido.
Luego de haberme puesto el parche antes de la herida, toca darles la sinopsis. La historia sigue a una chica llamada Suzuko, quien lleva una vida común y corriente en el Japón «aesthetic» de los años 80. Cierto día, tras una explosión de gas, viaja al período Sengoku. Allí conoce a Shukumaru, un joven deslenguado pero de buen corazón, quien la ayuda a buscar a su joven vecino Shuuhei, también arrastrado por el accidente.
Y sí, antes de que lo mencionen, esto es un claro «prototipo» de InuYasha. Nada raro la verdad, ya que Takahashi, como tantos otros autores, suele tomar ideas de sus one-shots para dar forma a sus mangas seriales.
Sin alargarme más, ¡disfrútenlo!
¡Felices diez años, Gakuensai! ¡Que sigan viniendo muchos más! 
¡Hasta la próxima publi! 
P.D.: Y sorry por el tochopost. Como un fanático de los diversos formatos de video, no me pude aguantar. Prometo que la otra publicación será más corta. 